sábado, 18 de mayo de 2013


COSTUMBRES Y MITOS PARA RECORDAR
Por: Leopoldo Vásquez Núñez

Existen algunos usos, costumbres y mitos tradicionales que han sido muy comunes en la población rural de la sierra cajamarquina y otros lugares, que con la modernidad se van perdiendo y que es necesario por lo menos tener una idea mediante los relatos que pienso publicar a partir de la fecha.

EL CARDÓN  (Dipsacus fullonum)

Es una hierba robusta de más o menos 1 metro de alto, con la raíz gruesa y blanca, como un nabo, su tallo erguido provisto de aguijones cortos y punzantes, tiene pocas ramas largas paralelas al tallo principal, las hojas basales son más grandes que las superiores, tienen forma lanceolada con los bordes dentados, son opuestas, entresoldadas, formando un embudo cerrado, que se llenan de agua cuando llueve, tanto el tallo como las ramas terminan en una inflorescencia en forma de una cabezuela ovoide, de 5 a 10 cm de largo, en donde están las flores lilas o blancas como tubitos, que sobresalen de las brácteas protectoras convertidas en espinas largas, ganchudas y punzantes, de tal manera que al madurar forman como una esponja dura sobre los tallos delgados, semejando un hisopo espinoso.
Foto: Leopoldo Vásquez Núñez

 Esta planta es de origen europeo de la península ibérica y fue traída por los españoles al Perú en donde se ha naturalizado, encontrándose en terrenos húmedos y arcillosos, generalmente en bordes de acequias y caminos, entre pastizales, arriba de los 2000 metros sobre el nivel del mar hasta los 3000.
Foto: Leopoldo Vásquez Núñez
 Su uso es ancestral, probablemente desde que el hombre comenzó a vestirse con tela confeccionada de lana de oveja, se remonta hace miles de años en Europa, porque con sus cabezas espinosas se confeccionaba una paleta o manojo de ellas, llamada percha, que se utilizaba para suavizar la superficie de la tela sacándole pelusa con las espinas y así evitar que la tela dura raspe la piel y la escalde, con este fin se ha usado en la sierra del Perú hasta mediados del siglo pasado, cuando la vestimenta de hombres y mujeres eran confeccionadas artesanalmente de lana, al proceso se le llamaba cardado, debido al uso del cardón, esa vestimenta, tanto las faldas o polleras, llamadas fondo, como la bayeta o pañolón que usaban las mujeres, así como también los pantalones y el poncho, que vestían los hombres han dejado de utilizarse o hacerse de lana, habiendo sido sustituidas por telas industriales, por lo que el cardón ha dejado de usarse con este fin y más bien tiene uso medicinal, la raíz y las hojas protegen y estimulan la función hepática.
Foto: Leopoldo Vásquez Núñez

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